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LA CAPILLA DEL CEMENTERIO

ARTÍSTiCO Y MONUMENTAL

CRONOLOGÍA

1853 – 1855. Reformada tras la Guerra Civil de 1936-39.

AUTOR

Mariano Plá (proyecto del cementerio en su conjunto y de esta capilla)

CRÉDITOS

TEXTO: Teresa Thomson, 2024. FOTOGRAFÍAS: Paco Climent, 2015. GEOLOCALIZACIÓN: Diego Romero.

Categoría:
Ermitas, capillas, calvarios y santuarios

Población:
ALCAÑIZ

Comarca:
Bajo Aragón

Clasificación:
Neoclasicismo

El cementerio alcañizano se localiza en un lugar próximo al santuario de Nuestra Señora de Pueyos, junto a los restos de la antigua estación de ferrocarril. El Ayuntamiento aprobó su construcción el 3 de julio de 1833, según consta en el correspondiente libro de actas del Ayuntamiento. Lo proyectó el arquitecto alcañizano Mariano Plá y se corresponde con el modelo de cementerio claustral. Se construyó tras la publicación de las leyes sanitarias que obligaron a ubicar los cementerios fuera de los conjuntos urbanos. Su apertura, en 1834, coincidió con una grave epidemia de cólera.

Su fachada está presidida por un amplio pórtico enfatizado por una escalinata previa. En su frente se elevan dos esbeltas columnas de piedra de una sola pieza. En cada uno de sus laterales se abre un vano en arco de medio punto sobre el que se dispone otro vano semicircular. Remata el pórtico un gran frontón triangular que, igual que el entablamento, carece de decoración. Sobre la puerta de acceso se conserva la fecha de MDCCCLIII.

Tiene planta rectangular. Su interior se estructura en un primer tramo a los pies, cubierto con bóveda de cañón con lunetos, una zona central con bóveda de arista y la zona de la cabecera con un nuevo tramo de bóveda de cañón con lunetos.

Notas históricas

  • Su capilla se construyó en 1853, gracias a una cantidad de dinero importante legada por Rafael Félez (1784-1851), último deán de la Colegiata, quien dejó a sus ejecutores mil duros para que construyan una capilla en el cementerio extramuros de esta ciudad. Esta voluntad testamentaria (fechada el 20 de agosto de 1851 y conservada en el Archivo de Protocolos Notariales de Alcañiz) se cumplió por parte de sus cuatro ejecutores testamentarios, entre los que se encontraba Nicolás Sancho, monge esclaustrado, quien se convirtió en el principal impulsor de la obra de esta capilla. Obra que al finalizarse acogió el sepulcro del propio Rafael Félez, bajo arcosolio, en el lateral izquierdo respecto al altar (lado del Evangelio) y con las características propias de la estética neoclásica. Se realizó en dos piezas de piedra de buena calidad. La inscripción o epitafio latino que se esculpió en el frente se lee en la actualidad con cierta dificultad.

  • Esta capilla se realizó de acuerdo al proyecto del conjunto del cementerio de Mariano Plá que en su día se presentó a la «Academia de Madrid». Las obras se iniciaron en 1853. Se inauguró en 1855, así consta en el acta de la sesión del Ayuntamiento de Alcañiz del 10 de agosto de 1855, en la que se comunica que se ha recibido un escrito por parte de los ejecutores testamentarios de don Rafael Félez invitando a la Corporación a la inauguración de la yglesia del Cementerio.

  • Como indica Gaspar Bono Serrano (1870), «el que dirigió la construcción de tan esbelta y primorosa capilla fue el presbítero alcañizano don Nicolás Sancho y Moreno.», quien en su Descripción… de Alcañiz de 1860 aporta una pormenorizada descripción de esta capilla y del sepulcro mencionado. [Ver en «Más información»]
  • Tras la guerra fue profundamente reconstruida, su interior adquirió la gran austeridad que conserva en la actualidad, matizada inicialmente por un laborioso retablo que al decir de Eduardo Jesús Taboada (1898) presentaba una «profusión de adornos» que perjudicaban a la «pureza de las líneas» y no guardaba «respeto» al Santo Cristo que hospedaba. Taboada también alude a los estucos imitando jaspes realizados por el «académico Juan Francisco Cruella».
  • Tras las obras de reforma de la posguerra, en ella recibieron sepultura don Pascual y don Joaquín Ardid, don Julián de Santapau y doña Concepción Faci, quienes «legaron sus fortunas en beneficio de Alcañiz», tal como se especifica en la memoria de la gestión municipal de los años 1942-1947. Una gran lápida de mármol emplazada en el centro de la nave señala el lugar en que fueron inhumados.

BIBLIOGRAFÍA

– ARDID Y PLANO, Mariano, Memorias para escribir la historia de la ciudad de Alcañiz recogidas, compiladas y adiccionadas por don Mariano Ardid y Plano, natural y vecino de dicha ciudad, Alcañiz, Artes Gráficas Tramax, 2022 (Transcripción de Jesús Ponz del manuscrito conservado en el Archivo Municipal de Alcañiz, 1852).
– BUÑUEL LIZANA, Joaquín, Galería de alcañizanos ilustres y de destacadas personas populares, Zaragoza, Talleres Editorial El Noticiero, S.A., 1959.
– Cinco años de gestión municipal (Alcañiz, Ayuntamiento, 1947). – SANCHO, Nicolás, Descripción histórica, artística, detallada y circunstanciada de la ciudad de Alcañiz y sus afueras, Alcañiz, Imprenta de Ulpiano Huerta, 1860.
– SERRANO SALVADOR, Gaspar Bono, Miscelánea religiosa, política y literaria en prosa y verso, Madrid, imprenta viuda de Aguado e hijo, 1870.
– TABOADA CABAÑERO, Eduardo Jesús, Mesa Revuelta. Apuntes de Alcañiz, Zaragoza, tip. La Derecha, 1898.

DOCUMENTACIÓN
– A.M.A.L .(Archivo Municipal de Alcañiz, Libros de actas del Ayuntamiento de Alcañiz.
– A.H.P.A.(Archivo Histórico de Protocolos de Alcañiz), Vicente Casanova, sign. 2544, ff. 159r.-164r. Testamento de Rafael Félez, 21 de agosto de 1851.

IMÁGENES

1. Capilla del Cementerio, 2015.
2. Capilla del Cementerio, 2015.
3. Capilla del Cementerio, 2015.
4. Capilla del Cementerio, 2015.
5. Capilla del Cementerio, 2015.
6. Capilla del Cementerio, 2015.
7. Capilla del Cementerio, 2015.
8. Capilla del Cementerio, 2015.
9. Capilla del Cementerio, 2015

LOCALIZACIÓN

DOCUMENTOS

Referencia al Cementerio de Gaspar Bono Serrano en el siglo XIX

Referencia a los cementerios de Alcañiz.

SERRANO SALVADOR, Gaspar Bono, Miscelánea religiosa, política y literaria en prosa y verso, Madrid, imprenta viuda de Aguado e hijo, 1870, pp. 128-129.

«Desde tiempo inmemorial hubo dos cementerios dentro del recinto de Alcañiz. Uno que era el principal, a muy pocos pasos de la Colegiata, es decir, próximo a la puerta oriental de aquel templo, que es notable y en extremo bella por su mérito artístico; y el otro cabe los muros de la antigua iglesia de San Juan. El primero estaba situado en el barrio donde residían antiguamente las familias hebreas de la población, hasta que se bautizaron todas y se hicieron sinceramente cristianas en tiempo de San Vicente Ferrer, como ya se dijo en anteriores párrafos de esta obrilla.

El nuevo Campo-santo se construyó el año 1834, con motivo del cólera, que hizo espantosos estragos en Alcañiz, lo mismo que en otras poblaciones del reino. Los piadosos alcañizanos eligieron para su enterramiento una vasta y solitaria llanura que domina el santuario de Pueyos, deseando reposar en la huesa, y esperar la resurrección de la carne, como buenos católicos, bajo la protección y amparo de María Santísima, cuya sagrada efigie se venera en la ermita. No es mi ánimo hacer la descripción de aquella silenciosa y modesta necrópolis, ni de la preciosa capilla que aparece en el fondo, aunque muy digna esta de describirse con el más bello colorido. Basta consignar aquí que el Doctor en sagrada Teología D. Rafael Félez, último Deán de la Colegiata, dejó en su testamento una considerable cantidad para erigir aquel pequeño templo. Por esta razón, cuando falleció en agosto de 1851 se construyó junto al altar, y al lado del Evangelio, un hermoso mausoleo, que conserva los restos mortales de aquel distinguido alcañizano, cuya generosa piedad manifiesta un elegante epitafio latino esculpido en su sepulcro. También es muy justo añadir que el que dirigió la construcción de tan esbelta y primorosa capilla fue el presbítero D. Nicolás Sancho y Moreno, mi querido amigo y condiscípulo, bien conocido en España y en el extranjero por sus doctos escritos, y por su inteligencia y gusto en las Bellas Artes».

Descripción de la capilla del Cementerio por Nicolás Sancho a mediados del siglo XIX.

Descripción de la capilla del cementerio de Alcañiz. 

SANCHO, Nicolás, Descripción histórica, artística, detallada y circunstanciada de la ciudad de Alcañiz y sus afueras, Alcañiz, 1860, pp. 136-140.

«Colocada la Capilla dentro del Cementerio y al extremo del patio que mira al frente de la entrada principal, se extiende desde allí por toda la latitud de las dos secciones referidas hasta el límite de los muros exteriores, lo que da a la Capilla una longitud de 76 palmos y una latitud de 39, siendo su altura hasta el rafe del tejado, 46 palmos, que con 9 que tiene su declive componen la total de 55.

Adorna la entrada a la Capilla un excelente pórtico del orden grave de Pesto, tan propio por su modestia y sencillez del sitio que ocupa, y en el que debe desterrarse cuanto no sea natural y no guarde perfecta armonía con la significación que deben tener aquí tales edificios. Es todo él de sillería, o piedra de arena perfectamente labrada, llegando hasta la altura de 36 palmos la parte culminante del entablamento; y la latitud o fondo del mismo, de 16 palmos. Compónese su fachada de dos grandes machones en sus ángulos, de 7 palmos de latitud con 23 de altura; y de dos hermosas columnas de una pieza cada una situadas frente a los machones, de igual altura que estos y de su correspondiente diámetro, sin basa o pedestal. Sobre los capiteles de las columnas, descansa un sillar muy bien labrado de 14 palmos de largo y 5 de alto en cuyo fondo se lee esta inscripción: Templo de la verdad es el que miras; no desoigas la voz con que te advierte, que todo es ilusión menos la muerte.

Dos sillares más de igual altura y de 12 palmos y medio de longitud, colocados entre las dos columnas y los machones, forman, con el de la inscripción, todo el arquitrave y friso de 39 palmos de frontera. Sobre estos corre la cornisa con sus correspondientes molduras del orden de Pesto, las cuales subiendo hasta la parte superior del entablamiento, terminan su triángulo, o último cuerpo de la fachada, a la que da no poco realce una pequeña y graciosa escalinata. Gira esta por entrambos lados del Pórtico, en los cuales hay sus correspondientes ingresos con arcos de medio punto, y sobre ellos un luneto semicircular. Entre los ingresos y lunetos interiores, se leen las siguientes inscripciones latinas, tomadas del Profeta Ezequiel: Vaticinare de ossibus istis, en el ingreso de la izquierda; y en el de la derecha, ¡Ossa arida! Ego intromittam in vos spiritum, et vivetis. El año de la construcción de la Capilla (que es el de 1853) está inscrito sobre la puerta de la misma.

Sigue en la Capilla el mismo orden sencillo de arquitectura, variado únicamente por un esbelto altar de orden compuesto, pero dominando en él la parsimonia en adornos y relieves. Así el altar como las dos graciosas puertas laterales que dan entrada a la Sacristía, están pintadas por el Académico D. Juan Francisco Cruella, imitando sus estucados a mármoles y jaspes de alguna novedad y de muy buen efecto. El fondo de la Capilla del retablo en que se ha colocado un Santo Cristo de mérito, imita bien el tinte obscuro del pórfido. Por fin, en la parte superior del altar, se ha puesto la siguiente inscripción de S. Pablo, alusiva al Crucificado: Pro omnibus mortuus est Christus.

Justo era, y muy razonable, que el que tan generosamente ha contribuido con sus fondos a la existencia de esta Capilla, ocupase en ella un lugar distinguido. Y así se hizo oportunamente (previo el permiso del Diocesano y del Gobernador de la Provincia) depositando sus cenizas en un hermoso panteón del mismo orden de Posidonia, ejecutado en solas dos piezas de piedra de escelente calidad. Hállase situado en medio del muro interior de la Capilla, mediante arco rebajado, que da a la parte del Evangelio; y para que pueda transmitirse a la posteridad la breve historia de esta obra piadosa, se ha puesto al frente del sepulcro el siguiente epitafio latino: D.O.M. Jacet in hoc loco funerario D. Ráphael Felez, Sacrae Teológiae Doctor, et Ecclesiae Colegiatae Alcagnitiensis postremus Praeses et Decanus, qui erectionem hujus Sacelli suis sumptibus (et suorum concivium adminiculo) pie disposuit. Obiit die XXI Augusti anni Domini MDCCCLI. R.I.P.

Sólo nos resta decir, para fin de esta sencilla descripción, que así las tres ventanas y dos óvalos de piedra que dan luz abundante al edificio, como todo el rafe del mismo, se han labrado con todo el esmero posible, no escaseando las escocias, cordones y filetes que se han creído convenientes al objeto. Tal es la notable y suntuosa Capilla, que poco ha se construyó y abrió al culto público».

Referencia a la capilla del Cementerio por Mariano Ardid en su historia de Alcañiz de mediados del siglo XIX.

Referencia a la capilla del cementerio de Alcañiz. 

ARDID Y PLANO, Mariano, Memorias para escribir la historia de la ciudad de Alcañiz (…) Alcañiz, año de 1852 (manuscrito ), ff. 68v.-69v.

/68v./ Capítulo 31. De los cimenterios

Así como antiguamente había en Alcañiz cuatro parroquias, y en cada una de ellas un hospital, según queda referido en el capítulo 25, fol. 50 buelto; de la misma manera, o en igual forma, tenía cada parroquia su cimenterio para enterrar sus feligreses. Donde lo tubieron San Pedro y Santiago, totalmente se ignora, pero la parroquia de San Juan, que fue erigida con posterioridad a aquellas lo tenía, y oi día lo conserva, junto a la misma yglesia; y lo mismo Santa María como después se dirá. De que se infiere, que así como en lo muy antiguo, cada una tenía su vicario, su sacristán, su hospital, sus rentas, sus derechos, etcétera. También es presumible tendría cada una su cimenterio; y probablemente como muy pequeños que serían, estarían como el de San Juan, contiguos a la misma yglesia. Los cinco libros de la colegial, que datan desde el año 1504, en el libro de Defunciones sólo se observa que los entierros todos son en las yglesias de la colegial, las de los conventos, los hermitaños en sus hermitas, alguno que otro en la del castillo y un canónigo en la de San Pedro: y la generalidad en el cimenterio de la colegial o en el de San Juan. Pero ninguno se encuentra enterrado desde dicho año 1504 en los cimenterios de San Pedro y Santiago; lo que manifiesta que apenas se erigió Santa María en colegial, cesó de enterrarse en los referidos cimenterios, y convirtieron sus solares en edificios; con lo cual se borró hasta el sitio que ocuparon. Aunque el cimenterio de San Juan se hallaba en el mismo caso de no deberse ya enterrar en él; por no ser como aquellos perteneciente ya a parroquia; sin embargo por comodidad conservaron el seguir enterrando en él; pues siendo la población tan estrecha y larga por la parte de arriba, determinaron: que los fallecidos en la parte inferior hasta el callizo de Lecha, se enterrasen en el cimenterio de Santa María, y los de la parte superior en el de San Juan. Pero todos eran dependientes de Santa María, como única parroquial.

El cimenterio de Santa María estaba delante de las puertas de la yglesia, según se colige por varios documentos, que algunos de ellos son por cierto bien antiguos. Pero habiéndose derribado la /69r./ antigua yglesia, para edificar la suntuosísima colegial que oi admiramos, desapareció aquel cimenterio; tomando parte de él, para ampliar la yglesia, y lo restante para formar la plaza. Mas como no podía pasarse sin cimenterio, habilitaron uno, en un corral del hospital de San Nicolás, junto al mismo; y contiguo a unas casas del Santo Entierro, donde se conserbavan sus jocalías, y celebravan sus capítulos o juntas; las cuales se derribaron por muy deterioradas en el año 1814; con lo cual quedó ya un regular cimenterio, como puede verse.

Por las apremiantes órdenes que se espidieron en 1833, para la construcción de cimenterios fuera de poblado, el Ayuntamiento como que los tenía dentro de la ciudad, trato enseguida de su cumplimiento; y al efecto consulto a los facultativos, y otros sujetos inteligentes sobre elección de parage; y todos indicaron ser el más conveniente el punto que oi ocupa, al poniente de la ciudad; despejado; buen camino; cerca de la hermita de Pueyos; y no muy distante de la población. Enseguida se demarcó el terreno, y se encargó al arquitecto don Mariano Pla, hijo de esta ciudad, que levantase el plano, el cual fue aprovado por la Academia de Madrid; y con él se dio al instante principio a la obra, comenzando por levantar la cerca, y labrar la piedra para la puerta. Todavía no estaba concluida ésta, cuando a fines de agosto del siguiente año 1834, invadió el cólera morbus esta ciudad, y el governador que lo era don Juan José Aguavera, mandó al señor deán don Rafael Félez, que lo bendijese sin demora, para ir enterrando los que iban ya falleciendo de esta epidemia. Concluida que fue la puerta, se sumó todo el coste de la obra, y ascendió a unos veinte y un mil reales; cuya cantidad se sacó del caudal de primicias como correspondía, y así estaba mandado.

Por invitación del señor deán Félez, se construyeron algunos nichos con arreglo al plano, para sepultar en ellos, por una retribución por vía de coste. Y desde el año 1845 que se dio principio, todas las personas decentes que mueren, son colocadas en nichos, satisfaciendo la detallada retribución.

En 1851 murió el referido don Rafael Félez, último deán de esta colegial, y en su testamento dejó mil duros para la construcción de la capilla. Sus ejecutores cumplieron entonces con obligaciones más preferentes; y reunido que fue el dinero, dieron principio a la obra al siguiente año 1852. Uno de estos ejecutores llamado don Nicolás Sancho, prior del exmonasterio de Rueda, natural de esta ciudad, persona de conocimientos nada vulgares, y de genio muy activo, se encargó de la ejecución de la obra; y se debió a su tesón, el que a fines de octubre se hallase en disposición de cubrirse. Pero como en todo había de sujetarse al plano, y las obras de /69v./ cantería son muy costosas, mayormente si como ésta llevan molduras, resultó de aquí el haberse invertido casi toda la consignación. No se arredró por esto, antes bien su grande celo le sugirió la idea de acudir al arzobispo de Zaragoza; y su ylustrísima atendiendo a las poderosas razones que le expuso, le concedió que del cúmulo de la ejecutoria tomase quinientos duros más. Facultado con esta nueva asignación, emprendió la obra con su acostumbrado tesón, tan apenas abelleció la primavera; mas a fines de junio se encontró, con tenerla ya casi toda gastada. No se había amortiguado su celo, en especial viendo la obra tan próxima a su conclusión, y por ello le proporcionó su ingenio despejado un recurso, que a nadie le había ocurrido. Acudió al Ayuntamiento manifestando que en un local del público, se construía la capilla a espensas de un particular ya finado; y que sería muy decoroso a la Corporación, el que en las inscripciones que habían de colocarse, se espresara, no haber sido obra de un solo particular, sino auxiliado también del público. Tubo esta idea buena acogida como era de esperar. Pero hallándose el Ayuntamiento muy escaso de recursos, y lleno de agobios, no le fue dable como en otras ocasiones manifestar su largueza. Ofreciole doscientos duros; cuya cantidad aunque a primera vista aparece insignificante o más bien mezquina, en realidad no lo es atendidas las razones espuestas.

Referencia a la construcción de la capilla del Cementerio en las actas municipales.

Referencias en las actas del Ayuntamiento de Alcañiz a la construcción de la capilla del cementerio de Alcañiz.

A.M.A.L., Libro de Actas Municipales 1851-1855, acta de la sesión celebrada el 3 de abril de 1852.
Se leyó un memorial de los egecutores testamentarios del difundo don Rafael Félez, manifestando que en virtud de su disposición, habían de construir una capilla en el cementerio, para lo cual tienen a su disposición veinte mil reales. Y que no siendo suficiente para la obra, si se agregase algún auxilio en dinero, maderas, zafras u otro, se podía llevar en parte o en el todo la idea. Y pedían se acogiese esta solicitud. Acordaron que se resolvería tras formarse o renovarse una comision para ello y pedir parecer a los mayores contribuyentes.

A.M.A.L., Libro de Actas Municipales 1851-1855, acta de la sesión celebrada el 18 de junio de 1853.
Ayuda económica municipal para intentar concluir la capilla del Cementerio, solicitado por don Manuel de Pedro, barón de Salillas, y don Nicolás Sancho, miembros de la Comisión de esta obra manifestando que se habían invertido los veinte mil reales que dispuso el difunto señor deán don Rafael Félez y los diez mil reales más que concedió el señor juez de pías causas…La capilla se había hecho con arreglo al plan del Cementerio, aprobado por la Academia al hacerse dicho edificio.

A.M.A.L., Libro de Actas Municipales 1851-1855, acta de la sesión celebrada el 10 de abril de 1855.
Los ejecutores testamentarios de don Rafael Félez invitan a la Corporación a la inauguración de la yglesia del Cementerio. El señor presidente plantea la posibilidad de trasladar la campana del castillo, perteneciente a una de las antiguas parroquias a la nueva iglesia del cementerio.

A.M.A.L., Libro de Actas Municipales 1851-1855, acta de la sesión celebrada el 19 de mayo de 1855.
Permiso del capitán general del distrito para trasladar la campana de la antigua parroquia del castillo. Ésta se traslada a la parroquia de San Juan y la de ésta a la capilla del cementerio, sin perjuicio de poderla reclamar.

A.M.A.L., Libro de Actas Municipales 1851-1855, acta de la sesión celebrada el 19 de mayo de 1855.
Recepción de ejemplares de la descripción realizada por don Nicolás Sancho de la capilla del Cementerio, a la cual contribuyó la Corporación con 4.000 reales en el año anterior.

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