La red de vales y barrancos que vierten al río Algars poseen un acusado desnivel y una notable frondosidad de vegetación forestal. Algunos de ellos tan poco cultivados como el barranco dels Agarses, la Font de N´Oró, el barranco de la Capilla o el del Carro. Otros más amplios, como la val de Caseres o la vall del Molí. Sin embargo hay dos extensas vales que destacan en todo este sector del término municipal de Calaceite. Una de ellas es la Val Rovira, cuyo recorrido se extiende en su mayor parte por el límite de término con el municipio colindante de Arens de Lledó. El estrecho cauce que discurre por su parte más honda, suele llevar una modesta corriente de agua durante gran parte del año. La capa freática se encuentra muy cercana a la superficie, y los fresnos y chopos son habituales en su entorno, dotando al paisaje de un especial cromatismo la época de otoño. Algunos parajes como el Mas de Pellejo destacan en esta recóndita val, rodeada de extensas masas de pinar, que desemboca en las cercanías del puente del Algars.
La otra gran val que vierte al Algars, Masalsines, es muy diferente de la Val Rovira. Para empezar, es más amplia y está cultivada mayoritariamente. La vegetación forestal, aunque importante, es más abierta y menos extensa. Destaca la importancia que poseen los cultivos de viña, que la dotan de un especial valor paisajístico y la densidad de los pinares de la val de Fanecades que vierte ya en el tramo final de Masalsines, antes de desembocar en el río Algars.



