Cerollera se encuentra en ese espacio que alberga más de treinta mil hectáreas de pinar autóctono que de forma continua se extienden por varios términos municipales del Bajo Aragón y Matarraña (Fórnoles, Ráfales, Belmonte, Monroyo…). Las sierras de los Puntals, Valbobera y Avenzanos atraviesan todo su término municipal y están cubiertas por una densa masa de pinar de carrasco, en donde también comienza a aparecer con fuerza el pino negral. Todos este extenso mar de pinos se encuentra hendido por pronunciados barrancos, encontrando de forma aislada y diseminada la presencia de grandes masadas, que han dado nombre a numerosas partidas, y que han constituido el hábitat tradicional de los masoveros y vecinos de Cerollera. Mirando la inmensidad de estos pinares nadie diría que hace setenta años fueron pasto de las llamas provocadas para expulsar al maquis de estos rincones.
Cerollera posee en torno a su población una modesta planeta en donde intenta predominar el escaso cultivo agrícola que por las limitaciones geográficas permite su entorno: almendro, cereal y pequeñas huertas. Ese entorno se ve coronado por la presencia de la ermita de San Cristóbal, alto desde el que se aprecia una vista general del paisaje de La Cerollera.
