Se localiza en un promontorio o colina cercana a la población. Este gran centro de devoción religiosa y popular es uno de los calvarios más antiguos y mejor conservados de Aragón.
Un camino flanqueado por bellos cipreses e interrumpido por varias capillitas o estaciones asciende hasta lo alto de la colina donde se edificó la Ermita del Calvario. Al Viacrucis o Calvario se le adjudica una gran antigüedad, lo que se refleja claramente en la monumentalidad de sus cipreses.
El aspecto actual del conjunto es consecuencia, fundamentalmente, de la gran reforma que se llevó a cabo a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII. A partir del año 1700 numerosos testamentos aluden a legados destinados a sufragar los gastos de las obras que se estaban llevando a cabo en El Calvario.
La capilla principal o templo del Santo Sepulcro debió realizarse entre 1700 y 1713, pues es a partir de esta segunda fecha cuando en muchos testamentos se dispone la celebración de misas en esta iglesia. Durante esos mismos años debieron construirse las capillas de las Estaciones: unas costeadas por familias concretas y otras por la aportación voluntaria de toda la población.
El 22 de abril de 1739, el Papa Clemente XII, en reconocimiento del esfuerzo llevado a cabo por la población de Alloza en la fabricación del Calvario, concedió indulgencia plenaria a todos los que visitasen la iglesia del Santo Sepulcro un día al año.
Las diversas capillas o estaciones tienen una estructura similar: pequeño edificio de planta cuadrada con tejado de cuatro vertientes y acceso en arco de medio punto.
La Ermita o edificio principal es de dimensiones considerables. Se construyó en ladrillo y piedra sillar. En ella se han llevado a cabo numerosas reformas. Su nave está dividida en tres tramos: los dos primeros se cubren con bóveda de cañón con lunetos y el tercero, correspondiente al presbiterio, presenta una gran cúpula sobre pechinas coronada por una esbelta linterna. Esta nave está precedida por un pórtico o atrio, dispuesto a los pies del edificio. El coro alto que se ve desde el interior de la iglesia está construido sobre el pórtico de entrada.
Son muy interesantes las pinturas del interior, localizadas en los arcos perpiaños, claves de las bóvedas, entablamento que recorre todos sus muros y en el intradós de la cúpula. Las de mayor riqueza iconográfica son, sin duda, las de la cúpula. Son también interesantes los azulejos que decoran la mayor parte del suelo (realizados en 1788). Esta ermita contenía un valioso baldaquino (construido en 1735); el cual, desgraciadamente, fue destruido en la guerra civil. De él se ha hecho una réplica moderna. Se conservan doce cobres sobre la vida de Cristo, dispuestos en los muros laterales (en la zona de los pies); se atribuyen a Jerónimo Forchón.
Enlaces de interés
1.- Fotografía antigua, colección José Antonio Dosset [IET]
2.- Fotografía antigua, colección Francisco López Segura, 1958 [IET]
3.- Fotografía antigua, colección Francisco López Segura, 1948 [IET]
4.- Fotografía antigua, colección Francisco López Segura, 1948 [IET]
5.- Fotografía antigua, colección Francisco López Segura, 1948 [IET]
6.- Fotografía antigua, colección Francisco López Segura, 1948 [IET]















