Está situado muy cerca del bello conjunto de la plaza de España y de la iglesia de Santa María la Mayor, en lo que se puede denominar centro histórico-artístico de la población.
Arquitectónicamente supone la adaptación de la estructura basilical a un edificio de utilidad pública (dedicado en origen a la venta directa de productos): tiene planta rectangular, dividida por medio de pilares en tres naves, la central más ancha y alta que las laterales. Tiene un semisótano -destinado anteriormente a almacén de mercancías- que exteriormente se presenta como un gran zócalo.
Las obras del antiguo mercado se iniciaron, concretamente, el mes de abril de 1872 y se abrió al público en octubre de 1873. El autor del proyecto fue el arquitecto Mariano Plá y sus ejecutores, Gregorio Franco y Joaquín Bardavío.
Notas históricas
- Eduardo Jesús Taboada en su Mesa revuelta (1898) recuerda que «costó 45.000 pesetas de fondos municipales» [Ver imagen 8].
- Forma con el Teatro Municipal -al que está unido creando un perfecto tándem- un interesante ejemplo de arquitectura pública. Ambos edificios fueron construidos a partir de los años setenta del siglo XIX, en el espacio que quedó libre tras la trágica explosión de un polvorín situado en pleno centro de la ciudad, el día 2 de septiembre de 1840. Varias fuentes aluden a los graves daños materiales que ocasionó esta explosión. Destruyó totalmente la calle Pruneda y numerosos edificios, entre los que se encontraban precisamente «la casa de comedias y el rastro». El Padre Nicolás Sancho, en su obra publicada en 1860, indica que «todavía se encuentra una calle enteramente arruinada», aunque algunos de los sitios inmediatos al almacén de pólvora que explotó «empiezan a repararse». Gaspar Bono Serrano (1870) especifica los efectos producidos por la explosión del polvorín «situado junto a la puerta de San Nicolás»: la calle Pruneda (llamada así porque antiguamente hubo en ella un pruno o ciruelo silvestre), el hospital de San Nicolás, el palacio de los marqueses de Tosos y parte de la muralla.
- Inicialmente, el Ayuntamiento pensó edificarlo en el solar del mencionado palacio del marqués de Tosos y por ello acordó el 17 de junio de 1852 una permuta para adquirirlo. Sin embargo, este emplazamiento inicial se descartó y finalmente, en 1872 el Ayuntamiento acordó adquirir otro solar situado también en el centro, entre la calle Pruneda y la plaza Mayor. Lo que sí que es evidente es que a pesar de esta demora en la construcción, el Ayuntamiento estaba convencido de los beneficios que iba a reportar a la población y así se hace patente en varias actas municipales, fundamentalmente porque mejoraría la limpieza en las plazas públicas en las que hasta entonces se celebraba el mercado.
- Tras acordarse su construcción en 1872, se iniciaron sus obras. El grueso de la fábrica debió llevarse a cabo en el periodo de un año, ya que en el acta de la sesión del Ayuntamiento celebrada el 2 de noviembre de 1873 se indica que debía ‘recibirse’ ya la obra en la forma en que se encuentre, para lo cual se aprueba el reglamento presentado por la Comisión, sin perjuicio de terminar las obras cuando sea posible, prohibiéndose a partir de ese momento la venta de artículos de comer, beber y arder en las plazas y calles de la población.
- Esta primera obra llevada a cabo entre 1872 y 1873 pronto exigió nuevas intervenciones y reformas, el empedrado con fajas de sillarejo aplicado en el centro del edificio presupuestado en noviembre de 1875 y las reparaciones acordadas en junio de 1886. Eduardo Jesús Taboada en su Mesa revuelta, publicada en 1898, ya indicaba que resulta espacioso é higiénico, pero muestra achaques prematuros».
- Los problemas detectados al poco tiempo de su construcción debieron incrementarse hasta el punto de definirse su estado en los años treinta como «ruinoso». Es por ello que en 1933 este edificio sufrió una importante remodelación que supuso su consolidación y la cubrición de toda la nave central: zona que anteriormente estaba protegida, únicamente, por frondosos árboles [Ver imágenes 6 y 7]. Esta reforma se hizo en base al proyecto redactado por el arquitecto de la Diputación Provincial de Teruel Juan Antonio Muñoz Gómez (c.1895-1936). El aparejador de estas obras fue Francisco Lasuén Corcín, responsable de un buen número de construcciones y actuaciones urbanísticas en el Alcañiz de los años treinta y cuarenta, que ocupó el cargo de aparejador municipal hasta 1938 y tras el final de la guerra: de 1940 hasta su fallecimiento en 1952.
- Este edificio fue reconstruido tras la guerra por ‘Regiones Devastadas’, tal como confirma la documentación municipal y la memoria del Ayuntamiento de 1942-1947 publicada como Cinco años de gestión municipal (1947).
- Recientemente, entre 2010-2011, ha sido objeto de un importante proceso de rehabilitación y adecuación como espacio lúdico infantil y juvenil en base al proyecto firmado por los arquitectos César Rueda Boné y Miquel Mariné Núñez que ha preservado íntegras las cualidades espaciales originales. Esta intervención ha sido objeto de un meritorio reconocimiento nacional e internacional. Además del interés y los elogios que ha recibido en publicaciones especializadas en arquitectura de diversos países, ha sido merecedora del diploma de los XVII Premios «García Mercadal» de Arquitectura como ‘Mejor obra de rehabilitación e intervención interior de 2011″. Uno de los autores del proyecto el alcañizano César Rueda resume brevemente la intervención realizada y los objetivos perseguidos: «preservar la estructura, sanear los problemas estructurales interiores, pintar con técnicas avanzadas y redefinir el espacio interior para adaptarlo al uso solicitado y dotarlo de nuevas posibilidades». [Se adjunta al final de esta ficha, como archivo adjunto en pdf, un extracto de la memoria del proyecto.]
IMÁGENES
- 1 a 5. FOTOGRAFÍAS ACTUALES (en color): Paco Climent (2015).
- 6. FOTOGRAFÍA ANTIGUA (interior del mercado al inicio de su reconstrucción por Regiones Devastadas). Publicada en Cinco años de gestión municipal, 1947, p. 51.
- 7. FOTOGRAFÍA ANTIGUA (interior del mercado antes de cubrirse la nave central). Colección: editorial Arribas (c. 1920).
- 8. DIBUJO: Macario Royo. Publicado en Taboada Cabañero, Eduardo Jesús, Mesa Revuelta. Apuntes de Alcañiz, Zaragoza, tip. La Derecha, 1898, p. 319.







