El marcado carácter popular de esta obra dificulta su datación. Sí que es evidente que ha sido objeto de una importante modernización.
Del antiguo vía crucis que debía concluir en la actual ermita no se conservan los peirones o pilones que tradicionalmente definen las estaciones. Únicamente se conservan varios ejemplares de los cipreses que lo flanqueaban.
La actual edificación es muy sencilla, de dimensiones muy reducidas y presenta cubierta a dos aguas de teja árabe. El vano de acceso está definido por un arco de medio punto.
Un profundo porche se adosa a los pies del edificio. Es de una sola vertiente, se cubre también con teja árabe y está soportado por dos pilares de piedra de sección rectangular.
Desde su emplazamiento se puede contemplar una bella panorámica, tanto de la población como del paisaje que la rodea.
En la actualidad, ninguna festividad ni acto religioso está vinculado a este edificio.







