Este edificio es uno de los escasos ejemplos de modernismo en el Bajo Aragón y un fiel testigo del estrecho vínculo entre Buñuel y Calanda. Fue proyectado por el afamado arquitecto aragonés Ricardo Magdalena Tabuenca (Zaragoza, 1849-1910). Lo encargó Leonardo Buñuel -padre del gran cineasta Luis Buñuel- a su regreso de Cuba, donde consiguió ‘hacer fortuna’. Su excelente situación económica posibilitó que encargase la casa familiar de Calanda a un arquitecto que ya tenía un merecido reconocimiento y había realizado obras tan emblemáticas como la Antigua Facultad de Medicina y Ciencias, actual Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (1893).
Se construyó el año 1900 en pleno centro de la población: en su plaza Mayor. Este mismo año, el 22 de febrero, nacía Luis Buñuel, el primero de los siete hijos de Leonardo y María Portolés. Lo hacía en un inmueble situado en la calle Mayor, donde residía la familia precisamente por estarse ejecutando las obras de su ‘nuevo hogar’. Poco después del nacimiento de Luis, la familia Buñuel se trasladó a Zaragoza pero mantuvo fuertes vínculos con Calanda y lógicamente con su casa recién estrenada. A ella y a su otra casa calandina -la ‘Torre’, situada a unos tres kilómetros del conjunto urbano- acudían con frecuencia, especialmente en verano y en Semana Santa. El propio Luis Buñuel siguió acudiendo a Calanda con cierta regularidad e invitaba a amigos y colegas a conocer su población natal, en especial, su tradicional Semana Santa.
Se trata, como ya se ha indicado, de una de las escasas muestras de arquitectura modernista en el Bajo Aragón. El tímido desarrollo de este estilo artístico en este territorio es lógico dado que siempre estuvo vinculado a la existencia de una burguesía potente o acomodada, por lo que sólo impactó en localidades con un número de población considerable. Por ello, los ejemplos más numerosos de arquitectura modernista en el Bajo Aragón los encontramos en Alcañiz, aunque siempre mitigados por el gran peso de la tradición de la arquitectura popular, por lo que suele limitarse a determinados elementos como obras de rejería, sencillos motivos decorativos vegetales aplicados a sus fachadas o balcones de planta sinuosa. Así se hace patente en los más destacables edificios modernistas alcañizanos: los correspondientes a los números 14 y 15 del Paseo Andrade, y el construido por el notario e historiador local Eduardo Jesús Taboada en el número 14 de la calle Alejandre.
La Casa Buñuel es un claro ejemplo de cómo el modernismo se fue introduciendo progresivamente en la arquitectura aragonesa asociado a la arquitectura tradicional y ecléctica, a los historicismos de tradición decimonónica. En ella convive el eclecticismo de su exterior con el marcado modernismo de su interior, reflejado en una cancela y diversos elementos de hierro forjado, en la pintura mural decorativa de su salón principal, y en el protagonismo que adquieren los diseños geométricos y curvilíneos presentes en las puertas y ventanas, chimeneas y mobiliario. Su fachada principal muestra las principales características de la arquitectura de Ricardo Magdalena: la utilización de un material de tanta tradición en la arquitectura aragonesa como el ladrillo, y la inclusión de elementos decorativos cerámicos y de hierro forjado. Como es habitual en los edificios de este arquitecto zaragozano, denota un lenguaje arquitectónico monumental e historicista basado en la evocación de la arquitectura renacentista aragonesa y en elementos de tradición mudéjar.
Entre los elementos decorativos de su fachada principal destacan, sin duda, los paneles cerámicos de un vistoso cromatismo y en los que tiene un gran protagonismo la estrella de ocho puntas tan habitual en el mudéjar. También son interesantes y muy originales los motivos metálicos de formas vegetales -plantas con flores y hojas- aplicados en los vanos rectangulares de la zona de remate o ático de la fachada. Así mismo es destacable el trabajo decorativo que muestra la carpintería de esta casa, como los motivos vegetales de diseño curvilíneo e inspiración naturalista de su puerta principal.
Sobre el impacto que la construcción de esta casa supuso en el ámbito de la muy tradicional arquitectura bajoaragonesa, tenemos los valiosos testimonios del propio Luis Buñuel incluidos entre sus Recuerdos medievales del Bajo Aragón: «Mi padre, al regresar de Cuba, donde consiguió reunir una pequeña fortuna, hizo construir una casa que llenaba de admiración a aquellas gentes sencillas, hasta el punto de que venían a visitarla de los pueblos cercanos. Estaba decorada y amueblada al gusto de la época, al mal gusto de la época, que con el tiempo se ha reivindicado en la historia del arte. El máximo representante de este estilo en España fue Gaudí, hoy considerado como un genio de la arquitectura». También precisaba: «Cuando el gran portalón de la casa se abría para dar paso a alguien podían verse, sentados o de pie, en la acera, algunas niñas de unos ocho o diez años de edad que miraban asombradas el para ellas lujoso interior.» El cineasta evocó esta casa y en especial el estilo ‘extravagante’ de su decoración interior en Él (1953).
[Los testimonios entrecomillados de Luis Buñuel relacionados con esta casa fueron publicados por Agustín Sánchez Vidal en la edición de la Obra literaria de Buñuel (Zaragoza, Heraldo de Aragón, 1982) y en Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin (1988). Forman parte del texto titulado Recuerdos medievales del Bajo Aragón que el cineasta le proporcionó a Sánchez Vidal: un texto paralelo a los «Recuerdos de la Edad Media», capítulo de Mi último suspiro, las memorias de Buñuel publicadas en 1982.]
En el apartado de DOCUMENTOS se adjunta la referencia a este edificio en la biografía de Luis Buñuel de Ian Gibson.
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