Este edificio presenta las características propias de la estética modernista unidas a ‘pinceladas’ o influencias levantinas. Son rasgos propios de la arquitectura modernista: el uso de cerámica, los motivos decorativos vegetales, el perfil sinuoso de su remate y la utilización de elementos de forja. La estética levantina se manifiesta en el diseño de sus rejas y de sus elementos cerámicos aplicados tanto en el exterior como en el interior, en su bello arrimadero de cerámica de Manises.
Está estructurado en planta baja, principal y terraza. En su planta principal se abre una bella tribuna acristalada dividida en varios tramos por pilastras decoradas con motivos vegetales. La puerta -situada en el centro de su fachada- se decora con piezas cerámicas policromas, azules y blancas. Esta misma decoración se repite en todos los vanos de esta fachada: puertas, ventanas y tribuna. La zona superior se embellece con un airoso remate de formas curvas. La terraza se cierra con balaustrada decorada con jarrones.
En su interior presenta una bella escalera y un interesante zócalo o arrimadero de cerámica de Manises.
Nivel de protección
Bien Catalogado-Monumento de Interés Local. Grado II Estructural.
Notas de interés
- La arquitectura modernista es, básicamente, un fenómeno urbano, vinculado a aquellos lugares en los que existía una burguesía acomodada. Por ello resulta lógico que en el Bajo Aragón la población que conserve más edificios modernistas sea la de Alcañiz. De todos modos, en las construcciones alcañizanas de este periodo tiene un gran peso la tradición de la arquitectura popular, por lo que en muchos casos, el nuevo lenguaje artístico se limita a determinados elementos como obras de rejería, sencillos motivos decorativos vegetales aplicados a sus fachadas, o balcones de planta curva o sinuosa. Son características sus formas orgánicas y ondulantes, los motivos decorativos vegetales y la clara influencia del ‘estilo floral’ del modernismo catalán.
- Esta casa se construyó en 1925 y se diseñó por su propietario, el ingeniero Vicente Gimeno Marqués. Se concibió y sigue usándose como vivienda unifamiliar. El origen valenciano de su esposa -Marina Sanz Martí- explica las importantes y ya mencionadas influencias levantinas que en ella se observan. La historia de la construcción de este edificio se puede estudiar con todo detalle, pues los propietarios actuales al adquirir este inmueble en 1991 recibieron de la familia Gracia-Gimeno los documentos contables de todo el proceso constructivo del mismo. Del análisis de esta documentación se concluye que este edificio fue realizado básicamente entre febrero y octubre de 1925 por «Ramón Benavente e hijo», empresa alcañizana formada por Ramón Benavente y su hijo Antonio Benavente Mompel. Gran parte de los materiales que se emplearon en su construcción eran valencianos: azulejería (azul, verde, de ‘fondo árabe’, etc.), baldosas hidráulicas, mármol, etc. Aunque también fueron solicitados diversos suministros a Zaragoza y a diversas empresas alcañizanas. Todos estos documentos contables tienen además un valor añadido, al mostrar -en sus orlas o motivos ornamentales- la gran influencia ejercida por la propia estética modernista en el campo de las artes gráficas de la época..
- La vía en la que está este edificio recibió en nombre del político conservador Rafael Andrade Navarrete a principios del siglo XX. En los años de la República se dedicó a Joaquín Costa y en 1938 vuelve a denominarse paseo Andrade.
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