A finales del siglo XVIII esta capilla es objeto de una importante remodelación, en la que se incluye la instalación del gran baldaquino que hoy sigue presidiéndola. Esta actuación de prolongó durante un tiempo considerable pues en los años setenta la documentación ya confirma este proyecto y hasta 1805 no se colocaron las santas imágenes en la capilla renovada.
En cuanto a los temas iconográficos, se corresponden con los de una capilla dedicada a la Pasión de Cristo, a la soledad, al silencio. Este conjunto comprende: cuatro hornacinas con esculturas, dos relieves en los muros laterales, las cuatro pechinas, dos círculos en el tramo de ingreso, otros dos en los lunetos del cuerpo principal, otro en la cabecera, esculturas del baldaquino y la clave de su cúpula.
Los temas representados en sus muros son, de izquierda a derecha: Huida a Egipto, Piedad, Jesús puesto en el sepulcro, Jesús con la cruz a cuestas, Jesús atado a la columna, Descendimiento y Oración en el Huerto. En los dos tondos se incluyen la escena de Moisés con la serpiente de bronce, el de la izquierda; y el Sacrificio de Isaac, en el de la derecha. En las pechinas se disponen las figuras de los cuatro evangelistas con sus correspondientes símbolos: el toro, de San Lucas; el león, de San Marco; el águila de San Juan; y el hombre, de San Mateo.
La profunda reforma del conjunto decorativo en estuco de esta capilla -terriblemente mutilado durante la Guerra Civil- se llevó a cabo los primero meses de 1944, inaugurándose en la Semana Santa de dicho año.
Notas históricas
- Tenemos constancia documental de una importante donación que para costear estos trabajos fue efectuada, en 1782, por la marquesa de Santa Coloma, doña Josefa Puig de Orfila. En el citado documento se concreta que los quinientos pesos a los que se elevaba este donativo debían invertirse en la capilla de la Soledad: en su ornamentación, en el gran baldaquino que la preside y en la construcción de cisternas funerarias.
- La finalización en 1805 de la renovación de esta capilla de finales del siglo XVIII la conocemos gracias a la consulta de la documentación conservada en el Archivo Parroquial de Alcañiz: A.P.A., Libro de acuerdos del Cabildo, 1787-1818, ff. 225v.-226r (Alcañiz, 23-XI-1805).
- El Anuario Anuario parroquial de Alcañiz de 1946 incluye la noticia de que en enero de 1944 que para costear la restauración de esta capilla en enero de 1944: «Se abre la suscripción para el pago de la restauración de la capilla de la Soledad, “que queda completamente restaurada y con hermoso Vía Crucis, obsequio de una familia alcañizana, en la Semana Santa de dicho año”.








