En la parte más alta del pueblo, sobre lo alto de una pequeña colina cercana a la iglesia parroquial, se eleva la Ermita de la Soledad (en el Calvario). Se trata de una sencilla construcción, a cuyos pies se abre un pequeño porche adintelado. El acceso a la ermita se hace por medio de un arco rebajado. Tiene una sola nave, cubierta con bóveda de cañón y con una gran cúpula sobre pechinas. Esta cúpula se eleva sobre un gran tambor con pilastras adosadas que sustentan un entablamento. Su clave está decorada con estucos y de ella pende una gran lámpara de cristal. Exteriormente destaca el gran cimborrio poligonal, realizado enteramente en ladrillo. Actualmente se tiene el proyecto de reformar las estaciones del Calvario o Vía Crucis que concluía en esta ermita.
En el otro extremo de la explanada sobre la que se asienta la Ermita de la Soledad, se ve la gran torre exenta de la iglesia parroquial. Es de tres pisos y está realizada en cantería y ladrillo. El primer piso es de planta cuadrada y los restantes son octogonales. La corona un sencillo remate hemiesférico. Para San-tiago Sebastián (1974) pudo realizarse en el siglo XIX.