Esta ermita -también conocida como San Pedro de los Griegos- está situada a cierta distancia de la población, a unos 7 km., cerca de la famosa y espectacular sima de San Pedro. Está incluida en un conjunto de edificaciones que recuerdan su origen, dado que fue capilla de la antigua ‘Granja de San Pedro’: finca que don Blasco de Alagón cedió en usufructo perpetuo a la Orden de la Merced que había fundado en 1258 el convento de Nuestra Señora del Olivar en el término municipal de Estercuel. En la Granja (también denomidad ‘de los Griegos’) construyeron un pequeño convento que ya existía en 1320 dedicado a San Pedro Apóstol.
Este convento de San Pedro fue incorporado al del Olivar en el año 1571 (confirmado por bula del Papa Clemente VIII en 1598) y se ‘reconvirtió’ en una gran casa de campo con presencia de algún religioso hasta al menos principios del siglo XVIII. Tras el proceso desamortizador del siglo XIX, los mercenarios perdieron la posesión de la Granja a la vez que abandonaron el convento del Olivar. Al pasar a manos privadas, su nuevo propietario, el vecino de Andorra Ramón Julve reformó la finca en su conjunto y fundamentalmente su «casa principal» y la capilla antigua. Ésta se redujo en dimensiones y se bendijo de nuevo el día 4 de octubre de 1864, tal como constaba en la documentación parroquial que consultó Francisco Falcón, en la que se aludía al acto solemne de bendición de la iglesia reedificada de la «venta de San Pedro».
En ella se conservaba hasta la Guerra Civil un retablo del siglo XVI, dedicado lógicamente a San Pedro, mencionado por Juan Cabré en su Catálogo inédito de la provincia de Teruel (1909-1910) y por Francisco Falcón en su Historia de la villa de Oliete (1930).
Francisco Falcón también describe la procesión que se trasladaba «a la capilla de San Pedro el segundo día de la Pascua de Resurrección desde tiempos muy remotos».
En la actualidad, se constata la sencillez de esta capilla o ermita. Se construyó en mampostería y su única nave está dividida en tres tramos por arcos perpiaños (transversales) apuntados. Su fachada presenta acceso en arco de medio punto flanqueado por pilastras que sustentan un entablamento con friso decorado. La corona una pequeña espadaña.