Este tipo de infraestructura -que forma parte del patrimonio hidráulico- es muy frecuente en las poblaciones del Bajo Aragón. En ellas, además de lavarse la ropa tradicionalmente en el propio río, se disponía de este tipo de construcciones que facilitaban esta tarea. En ocasiones, como en este caso, las pilas o pozas estaban incluidas en una estructura protectora que aportaba una serie de ventajas o comodidades.
Este lavadero tiene planta en forma de «U»: dos tramos largos y uno coro. Posee dos pozas diferenciadas -unidas por un canalillo. Esta duplicidad tenía, lógicamente, la función de separar el enjabonado y el aclarado de la ropa. Además incorpora un sistema de postes o elementos horizontales para tender sobre ellos las prendas y facilitar su secado. Estos postes -ahora metálicos pero que en origen debieron ser de madera- están encajados entre los pilares que sustentan la estructura de madera, cañizos y cubierta de teja que se desarrolla a lo largo del perímetro del vaso y que por tanto protegía y protege (pues todavía está en uso) de las inclemencias del tiempo: lluvia, viento y frío. Sólo queda al descubierto la zona de las pilas o vasos.
El agua necesaria para su abastecimiento procede de una fuente-depósito cercana. Esta obra forma parte de la Ruta de las Obras Hidráulicas del Bajo Aragón impulsada por la Diputación Provincial de Teruel y el Gobierno de Aragón, a raíz de la celebración de la Exposición Internacional de Zaragoza de 2008 dedicada al «Agua y Desarrollo Sostenible».



