Esta imagen recorre las calles alcañizanas la noche del Jueves Santo en la procesión de la Hermandad del Silencio. La realizó el gran escultor aragonés José Bueno en 1956, un año después del Cristo del Silencio de la misma hermandad y sólo un año antes de su propio fallecimiento. Este artista ya había realizado también otra talla para la Semana Santa alcañizana: el Cristo Yacente de la cofradía del Santo Entierro (1953).
Se trata de una imagen de vestir: en la que la talla se reserva a las manos y la cabeza, y el armazón queda oculto por los ropajes. La obra escultórica está realizada en madera policromada en los tonos de color de la piel, con las tradicionales carnaciones. Es una Virgen dolorosa. Su gesto, roto por el dolor y el aspecto ya maduro del mismo aportan un alto grado de veracidad y dramatismo a esta imagen y a la escena que simboliza. Para acentuar la expresividad del rostro sus ojos son de cristal y se le añaden siete lágrimas cristalinas superpuestas en las mejillas, de ahí, que la Virgen porte en su mano un pañuelo para enjugarlas.
La Virgen lleva un vestido de terciopelo negro con bordados en oro ceñido con la faja blanca que identifica a la Hermandad. Se complementa con un gran manto también de terciopelo negro bordado en oro, más una doble mantilla, la de abajo blanca con encaje y la de encima bordada en oro. Luce pendientes de amatista donados por un alcañizano. En la mano derecha lleva un pañuelo para enjugarse las lágrimas y en la izquierda un rosario. El palio que la acoge está forrado en su interior con raso blanco y se realizó unos meses más tarde que la imagen, por lo que no se utilizó en la procesión hasta 1957. Con él adquiere la condición de «Virgen dolorosa bajo palio» (tan frecuente en la Semana Santa sevillana). Desde los años sesenta el paso se decora con una gran alfombra de claveles blancos, anteriormente se colocaban velas y lirios blancos.
[Sobre su autor, José Bueno Gimeno: ver ficha El Cristo del Silencio, Alcañiz y la imagen núm. 14 que se adjunta de la publicación de la Hermandad para la Semana Santa de 1990, p. 18]
Curiosidades
- La adquisición de ese paso hizo que se cambiase el nombre de la hermandad: pasó a denominarse Hermandad del Silencio, de Nuestro Padre Jesús Crucificado y de Nuestra Señora de las Lágrimas. Por acuerdo municipal de 20 de enero de 1956, el Ayuntamiento de Alcañiz trasladó el derecho de adquirir esta imagen a la hermandad del Silencio ya que inicialmente había sido encargada a José Bueno por el anterior alcalde -Emilio Díaz- como Virgen de la Soledad. Fuente: Archivo Municipal de Alcañiz (AMAL), sign. 6997-3, Libro de Actas Municipales, 1954-1956, ff. 110v.-111r. (Alcañiz, 20-I-1956).
- El 6 de febrero de 1956 José Bueno envió una carta al presidente de la hermandad del Silencio que confirma que ya había concluido la talla. Documento conservado en el Archivo Municipal de Alcañiz, fondo Mariano Romance, documentación de la hermandad del Silencio (sin catalogar). En la carta todavía se hace referencia a esta obra como imagen de «la Soledad».
- José Gil, en su libro sobre la Semana Santa (p. 254) precisa con todo detalle cómo se viste a la Virgen: «El proceso es minucioso: primero se recoge una caja donde están situadas la cabeza y las manos y se coloca la cabeza en las estructura de madera que simula un cuerpo para a continuación colocarle un vestido largo de color negro y sobre el mismo una enagua completa de cintura. Ahora viene un vestido negro bordado por las Madres Dominicas completando la colocación de las manos con un manguito muy ceñido para poder sujetar el manto. Seguidamente le van colocando los adornos como el cuello de bolillos regalado por las bolilleras de Alcañiz, un fajín como el que llevan los hermanos pero de seda y terminado en hilos de oro; sobre la cabeza una mantilla de horganza y bolillos, después un gran manto bordado con hilos de oro también por las Madres Dominicas y para terminar con una mantilla de tul hilo de oro donado por José Luis Figuerola. Las joyas como los pendientes, por seguridad, se colocan el día de la procesión».
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