La feria de Aguaviva comenzó a realizarse en 1921, siempre en los días 19, 20 y 21 de noviembre. El sistema que se empleaba en las relaciones comerciales era fundamentalmente el trueque y era un punto de referencia obligado para que los agricultores, y campesinos de la comarca cambiasen sus excedentes, y los ganaderos pudieran vender o intercambiar sus reses (ovejas, burros, cerdos, caballerías…). A parte de la actividad feriante propiamente dicha, había actividades como atracciones de feria, quincallas, turroneros, charlatanes, mercadillo de ropas, barreños, calderos… Por todo el feria (que ocupaba lo que ahora es la zona nueva del pueblo), había puestos de pastas caseras coquetes que se vendían acompañadas por una copa de aguardiente. El segundo día de feria el momento de subir a la ermita de Santa Bárbara, y todos los días por la noche se celebraba baile. Como curiosidad, destacar que durante todo el mes de noviembre muchos gitanos, esperando la celebración de la feria, acampaban por los alrededores y aprovechaban estos días para celebrar sus matrimonios. Con el cambio de los hábitos de consumo de la gente, todo esto desapareció en 1964.
Aunque con un formato distinto, vuelve a aparecer treinta años después, en 1994, celebrándose ahora el tercer fin de semana de noviembre. Durante los años que no se celebró, sólo quedó como testimonio de la fiesta una hoguera y una cena que se hacía a su alrededor. Actualmente, la feria está basada en la agricultura, la ganadería y los diversos productos procedentes del medio rural. Paralelamente a la feria, se desarrollan actos culturales de carácter tradicional como desfile de dulzaineros, exposiciones, y el sábado se realiza verbena.
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