Se trata de la celebración propia del ritual festivo del invierno, que en esta ocasión se realiza en honor a San Antón.
Con un año de antelación es designado el prior de la Fiesta entre los hombres del pueblo, que lo hacen por edad y antigüedad como cofrades. El prior hace lo propio con el mayoral, que suele ser un familiar cercano y de ese modo comenzarán los preparativos para la celebración.
En la jornada del sábado, en torno al mediodía, el prior y el mayoral prenden fuego a la hoguera – ‘entroncada’-, en la plaza Mayor, junto a la casa consistorial y el templo parroquial. A continuación, comienza la llega, con una comitiva encabezada por el prior y el mayoral de San Antón, y acompañada por los compases musicales de los gaiteros o de la charanga, recorre las calles ‘llegando’ los presentes con los que los vecinos de la localidad obsequian a la celebración. A primera hora de la tarde, el prior de la fiesta suele obsequiar a los vecinos de la localidad con café y pastas en su casa.
Bien entrada la tarde, en el trinquete de la plaza, tiene lugar la subasta de aquellos presentes que se han recogido por la mañana durante la ‘llega’, los cuales serán subastados y cuyos beneficios irán destinados a sufragar los gastos de la festividad. Al llegar la noche, tiene lugar la cena en torno a la hoguera, en la que cada uno se asa lo que desea y la organización obsequia a los asistentes con vino y olivas. Al finalizar la cena, con la hoguera como privilegiado testigo de la fiesta, se lleva a cabo baile en el trinquete hasta altas horas de la madrugada.
El domingo, al mediodía, es el momento de celebrar la Santa Misa en honor a San Antón. Cuando concluye, se lleva a cabo la procesión por las calles de la localidad portando la imagen del Santo. La comida para los cofrades de San Antón en las ‘Escuelas Viejas’ pone el broche de oro al fin de semana festivo.
Una semana más tarde, los cofrades celebran el ‘pase de Cuentas’ en el que se detallan los gastos y se decide alguna inversión en beneficio del pueblo.
Notas históricas y curiosas
- Se dice que antaño existía el ritual en torno a la cría de un cerdo por los vecinos del municipio, para su posterior sacrificio y subasta pública, según cuentan algunos mayores. El cerdo iba suelto por las calles del pueblo y era alimentado por todos los vecinos.
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