A pesar de las amplias extensiones de pinar, la carrasca es el árbol más representativo de La Mata ya que se encuentra distribuida por la mayor parte del término municipal. Desde las zonas del cereal en donde encontramos pequeños bosquetes de carrascas, pasando por los ejemplares dispersos bien sean aislados o diseminados por el pinar, hasta el carrascal propiamente dicho, en donde abundan de forma única y como grupo las carrascas. En solana de forma más abierta, en umbría más desarrolladas y frondosas.
Los carrascales en La Mata, al igual que en la mayoría de las poblaciones del entorno en donde existían, fueron relegados de forma paulatina a las zonas menos productivas, aprovechándose los suelos de muchos de los antiguos carrascales para la producción agrícola. Sin embargo, la carrasca ha sido siempre un árbol muy apreciado por todo lo que proporciona, especialmente por la calidad de sus leñas, duras e imputrescibles, que fueron muy utilizadas hasta la primera mitad del siglo XX para realizar carbón vegetal. También ha estado tradicionalmente asociada al aprovechamiento ganadero, ya que las bellotas sirven de alimento para el ganado. Por ello, y a pesar de haber cambiado los usos, tener un carrascal es tener un pequeño tesoro. Y La Mata lo tiene.







